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Fragmentos del pasado

Tierra

Eres mi secreto. Mi angustiante, apasionado y profundo secreto.

He venido a ti desde siempre. Como árbol, eres el único que encuentro interesante en medio de todas las variedades que crecen en este lugar. El color grisáceo de tu tronco contrasta deliciosamente con el cielo azul y brillante, con el abundante pasto, con los animales, con el silencio.

Todos dicen que eres tenebroso, que deberían cortarte. Y tal vez sea cierto. Jamás he visto animales en tus ramas. Nunca he visto gatos trepándote, perros orinándote, o aves posándose en ti.

No sé cuándo te sembraron, pero sé que llevas aquí muchos años. Sé que has visto de todo, y nada te mueve. Eres totalmente opuesto a mí, porque pareciera que nada te afecta, mientras que a mí me afecta todo, como bien sabes.

Aun así, me parece una monstruosidad que te corten sólo por ser diferente.

Yo también soy diferente, y por eso te necesito. Eres mi cómplice aquí, mi vigía inmutable. Y desde mi última visita, eres mi única compañía después de ella.

Después del martillo.

Pero supongo que ahora será diferente. No sé si ella ya hace parte de ti. Seguro que ya se mezcló con tus raíces. Ya debe ser más hueso que carne.

La próxima vez que venga a verte, ¿ya podrá observarme como lo haces tú, desde lo profundo de la tierra en la que ahora te eriges?

¿Será igual de silenciosa a ti, mamá?